8 CONSEJOS PARA SER MÁS RESILIENTES

La resiliencia es aquella cualidad personal que permite ser resistente frente a la adversidad, logrando sobreponerse ante la desdicha o el estrés, encontrando soluciones y hasta sacar ventaja de las situaciones negativas. Esta es una cuestión de la que se ocupan principalmente en el área de psicología, pero que tiene que ver con el actuar en todas las profesiones y estilos de vida. Es por esto que el reto para la mayoría de seres humanos, ya sea en su vida profesional o personal, consiste en lograr ser resiliente ante las diferentes situaciones de adversidad.

8 Consejos para ser más resiliente

Esta cualidad, por ser una de las más importantes para lograr el éxito en cualquier objetivo propuesto, requiere de mayor atención por quienes buscan generar cambios importantes en su vida o trabajar por propósitos mayores. Por tal razón, aquí te exponemos algunos consejos sobre como fortalecer y mejorar la resiliencia personal, a modo de rutinas o pequeñas acciones en el día a día, encaminadas a este cambio de mentalidad y de comportamiento.

1. Recuerda cuáles son tus fortalezas

Por más pequeñas que te parezcan, tus cualidades juegan un papel muy importante en tu autoestima y todos las tenemos en nuestro actuar, por lo que la tarea que debes llevar a cabo es recordar varias veces en el día esas características maravillosas que posees y por las que puedes lograr objetivos en tus actividades. Si piensas que no tienes cualidades, es hora de conocerte a ti mismo y darle lugar a tus comportamientos positivos.

Las fortalezas se crean a partir de la condición positiva de algún actuar o pensar del ser humano que le permite aportar a situaciones o eventos propios o de otros.

2. Convéncete a ti mismo del éxito de tus habilidades

De los talentos, capacidades o habilidades que posees realizando ciertas actividades, busca enfatizar en ellos, llevando a cabo pequeños trabajos en los que demuestres que eres bueno en aquella tarea e intenta perfeccionarlos.

No es una tarea sencilla pero no requiere mucho trabajo, si es algo en lo que te sientes bien haciendo.

3. Detente a pensar en decisiones más racionales

Cuando te encuentres frente a decisiones que tomar, deja de lado la impulsividad y esfuérzate por razonar sobre el acontecimiento que tienes que afrontar. Serenamente y pensando en las consecuencias positivas o negativas de la decisión a tomar, encuentra el cómo resolver tal situación pero no busques las razones del por qué sucedió. La mayoría de veces, el “por qué” no aporta soluciones o información valiosa, solamente genera estancamiento.

4. Encuentra oportunidades en los cambios

Cualquier situación de cambio le aporta fortaleza a tu mente y te ayuda a desarrollar la resiliencia. Toma ventaja de las situaciones encontrándoles el lado positivo a cada una de ellas, buscando que escenarios o circunstancias positivas se desprenden de tal acontecimiento. Esta actividad, aunque puede sonar algo complicada, no lo es, tu instinto de supervivencia se manifestará y te colaborará en descubrir aquellas atribuciones que te aportará el cambio.

5. Ponte en el lugar de otro para darte consejos a ti mismo

Has notado que cuando alguien tiene algún problema o situación negativa, todos quienes se encuentran a su alrededor dan consejos de cómo resolverlo, qué hacer, qué decir y múltiples más. Pues esto es el resultado del querer ayudar a otros y aportar experiencia personal a la solución del problema de la persona, a pesar de que no siempre tengan la razón. Adicionalmente quienes no tienen el problema pero son espectadores, se encuentran en una posición de calma y tranquilidad y son capaces de encontrar muchas alternativas, al contrario de la persona involucrada en la situación, que no encuentra salidas por el nivel de estrés.

Por lo tanto, cuando te halles en una situación así, de estrés o presión emocional y necesites encontrar una solución, toma calma y piensa que le aconsejarías a otra persona estando en esta misma situación. A mayor tranquilidad la mente encuentra más salidas y resolución de conflictos.

6. Escoge a tus amigos más valiosos

Siempre nos han dicho que la familia es lo más importante y que tener amigos es fundamental. Eso es cierto, sin embargo no todas las personas de la familia están dispuestas a ayudar o a involucrarse fielmente a las situaciones de su familia. Igualmente pasa con los amigos, no todos se encuentran en la posición de compartir situaciones de estrés, malos ratos y solución de conflictos.

En consecuencia, es mejor intentar conocer a todos aquellos que nos rodean y tener una mejor referencia de ellos para saber en quien confiar de manera más saludable. Esto no significa que hay que rechazar a aquellas personas en quienes no confiemos, o crear conflicto con quienes no están disponibles para el diálogo, por el contrario ellos nos harán valorar más a quienes son realmente nuestra fortaleza.

7. Incrementa los pensamientos positivos

Los pensamientos positivos y negativos son resolutivos a la hora de tomar decisiones, pues éstos generar una predisposición de la mente cuando ésta requiere ser activada y más, cuando requiere ser espontánea y actuar con rapidez. Por lo tanto no es coincidencia que cuando los momentos de estrés llegan, las personas negativas, solo ven acontecimientos catastróficos.

Para cambiar este actuar, se busca que diariamente las reflexiones positivas se incrementen  utilizando como herramientas el agradecimiento, apagar la autoimagen negativa, realizar más actividades saludables como leer, hacer ejercicio, comer más sano, tomar más agua, ir a espacios verdes,  rodearse de personas positivas, intentar no compartir tantos momentos con las personas negativas o afirmarles lo contrario de su actitud pesimista.

8. Enfócate en el presente

Se creó la conciencia colectiva de que “hay que pensar en el futuro” y para eso tienes que tener mil planes para afrontar tal futuro. Sin embargo se ha demostrado que pensar en el futuro causa estrés emocional, genera miedos y actúa como un paralizante de las actividades presentes. Como resultado, las personas se sienten desubicadas, con responsabilidades enormes a cuestas y terminan conformándose con las actividades que no les generan placer en el día a día.

Para acabar con este mal hábito de crear expectativas futuras sin generar acciones presentes, lo ideal es tener en cuenta las siguientes acciones:

Seguir un plan de acción

Si tienes un plan de vida en el que tienes un proyecto futuro, es necesario que hagas un plan detallado paso a paso de cómo llegar a esa meta. Se debe dejar a un lado los beneficios de ese proyecto y enfocarse en el camino a seguir. Se requiere únicamente pensar en cada paso que se está haciendo, que se cumpla de acuerdo al plan y que se arregle según los inconvenientes que se vayan presentando, pero nunca adelantarse a los hechos de las situaciones que no han sucedido.

Si por el contrario no tienes un plan de vida, proyecto o meta por lograr, entonces ese es el primer movimiento que hacer, plantearse pequeñas metas que te hagan sentir orgulloso de lograr, no importa que para los demás sean insignificantes o les parezca aburridas, es tu camino y tú eres el único que lo va a recorrer.

No vivir de Ilusiones

Los sueños de los que debemos vivir se refieren a aquellas cosas satisfactorias que amamos hacer y queremos hacer a futuro, de las cuales se puede generar un plan, pero no se pueden confundir esa clase de sueños con ilusiones fantasiosas de cosas o situaciones que no existen y que se es imposible generar un plan de acción. El ejemplo perfecto siempre es la mentalidad de ganarse la lotería, la cual es una fantasía maravillosa para asegurar el futuro y así como fantasía, también es un congelante de las acciones presentes.

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